"Si el amor fuera un juego de azar, no puedo decir con gran autoridad que ella sería la persona que ganaría, pero si estoy seguro que yo soy el perdedor."
Entonces aquella noche en la que tu me preguntaste si es que realmente sufría, yo me plantie la duda que debería corroer mi interior. En aquel entonces dije no lo sabía, pero recordé una vez que me dijeron: "Qué envidia, tu depresión siempre parece ser tan lúdica y entretenida, nada comparada con la mía"; era cierto, en aquel entonces yo afirmaba que sufría, que amaba y que extrañaba con locura a la misma mujer de siempre, luego comencé a renegarlo y posteriormente a reprimir todos aquellos sentimientos, como si por alguna razón me sintiera avergonzado de lo que sentía por ella, ya que en un sin fin de ocasiones ella me había decepcionado, en un sin fin de momentos ella había estado ausente, ya en mucho tiempo yo no la había vuelto a ver en otro lugar que no fueran mis sueños.
Entonces el sufrimiento se había extraviado en algún punto, el sufrimiento era simplemente lo que me impedía despertar día a día y me dejaba tumbado en la cama hasta altas horas de la tarde, pero que una vez ya despierto dejaba de existir. El sufrimiento simplemente seguía latente solo en las relaciones amorosas que tenía.
Entonces recordé también la nuestra, un amor que parecía ser ligero, un amor que pareciera no ser distinto a todos los demás, algo, como es de esperarse, pasajero como lo son siempre los amores.
A veces pienso, en la pregunta "¿Como se conocieron?" y en la respuesta que existe a aquello; Tuvimos el mismo sueño, dónde salíamos ambos, entonces comenzamos a hablar.
Ahora el sufrimiento se transformó en un engaño de traición, ahora el sufrimiento no deja de ser doloroso y no deja de tener sueños eternos, que se transforman en ilusiones, que se transforman en esperanzas pasajeras, los sueños no dejan de ser tortuosos, a veces los sueños, en conjunto con los sentimientos tan solo se empeñan en engañarnos y bueno, darnos lo que en la vida real no podemos obtener; entonces yo pensaba que soñar contigo era querer estar contigo, pololearte, pero el sufrimiento aun continuaba en mi ser y no funciono como era de esperarse, pero no acabó mal, hoy en día somos grandes amigos, sin las omisiones que hicimos alguna vez siendo novios, como si los sentimientos los tuvieramos en las manos.
No sé si te lo comenté una vez, pero cuando me siento solo suelo pensar en alguien "cercano" a mi, o distante, o alguien con quién estuve alguna vez durante un tiempo, para recordar que no siempre ha sido todo lo mismo, para recordar que si hubieron personas que si querían estar a mi lado, al contrario de mi falsa creencia de que porque ella no quiere nadie más quiere, entonces a veces pienso en ti y me es mejor que pensar en ella. Y te imagino con tus novios, se te imagina caminando por la calle, en frente del computador (Que de tanto porno debe ser formateado), te imagino teniendo sexo en diversas posiciones distintas con algún amante y recuerdo a Sofía de 1950, la que estuvo presa en Zaragoza, la que al comienzo de todo afirma: "Yo he hecho el amor en todas las posiciones distintas, dijo ella. No te creo, le respondí", y eso sirve, porque en realidad sufro.
Pero en el momento en que me lo preguntaste, yo estaba volado bajo el efecto de estupefacientes, y te decía: "Que me hace bien fumar marihuana, porque cuando lo hago no es que mis problemas desaparezcan, sino que aun se quedan ahí, conmigo, pero en la distancia, en un lugar distinto, se separa mi conciencia de los sentimientos" o algo así es lo que pienso, algo así te respondí.
Aun así la mañana de hoy ha sido bastante triste, desperté luego de un largo sueño donde estaba ella, estabamos en Valparaíso, como si mi mente hubiera estado recreando el fin de semana de hace una semana. Entonces, ahí estábamos, ahora en una casa en vez de un camping, ahora ignorando a la gente, ahora buscando intimidad, ahora estábamos en un lugar lejano y caótico, pero ella no era ella realmente, tan solo la imagen poetizada que se algerba en mis recuerdos, ella simplemente es la causa de mi dolor o mi sufrir, pero a veces no lo siento, porque corro a otro lugar o pienso en otras cosas.
Finalmente, si debería decir si sufro o no, la respuesta es sí, lo hago a cada despertar, durante varios minutos, durante quizás algunas horas, pero luego lo olvido y comienzo nuevamente con la vida que hay que llevar a cabo, esperando quizá, de ser posible fumar marihuana en la noche.
Entonces aquella noche en la que tu me preguntaste si es que realmente sufría, yo me plantie la duda que debería corroer mi interior. En aquel entonces dije no lo sabía, pero recordé una vez que me dijeron: "Qué envidia, tu depresión siempre parece ser tan lúdica y entretenida, nada comparada con la mía"; era cierto, en aquel entonces yo afirmaba que sufría, que amaba y que extrañaba con locura a la misma mujer de siempre, luego comencé a renegarlo y posteriormente a reprimir todos aquellos sentimientos, como si por alguna razón me sintiera avergonzado de lo que sentía por ella, ya que en un sin fin de ocasiones ella me había decepcionado, en un sin fin de momentos ella había estado ausente, ya en mucho tiempo yo no la había vuelto a ver en otro lugar que no fueran mis sueños.
Entonces el sufrimiento se había extraviado en algún punto, el sufrimiento era simplemente lo que me impedía despertar día a día y me dejaba tumbado en la cama hasta altas horas de la tarde, pero que una vez ya despierto dejaba de existir. El sufrimiento simplemente seguía latente solo en las relaciones amorosas que tenía.
Entonces recordé también la nuestra, un amor que parecía ser ligero, un amor que pareciera no ser distinto a todos los demás, algo, como es de esperarse, pasajero como lo son siempre los amores.
A veces pienso, en la pregunta "¿Como se conocieron?" y en la respuesta que existe a aquello; Tuvimos el mismo sueño, dónde salíamos ambos, entonces comenzamos a hablar.
Ahora el sufrimiento se transformó en un engaño de traición, ahora el sufrimiento no deja de ser doloroso y no deja de tener sueños eternos, que se transforman en ilusiones, que se transforman en esperanzas pasajeras, los sueños no dejan de ser tortuosos, a veces los sueños, en conjunto con los sentimientos tan solo se empeñan en engañarnos y bueno, darnos lo que en la vida real no podemos obtener; entonces yo pensaba que soñar contigo era querer estar contigo, pololearte, pero el sufrimiento aun continuaba en mi ser y no funciono como era de esperarse, pero no acabó mal, hoy en día somos grandes amigos, sin las omisiones que hicimos alguna vez siendo novios, como si los sentimientos los tuvieramos en las manos.
No sé si te lo comenté una vez, pero cuando me siento solo suelo pensar en alguien "cercano" a mi, o distante, o alguien con quién estuve alguna vez durante un tiempo, para recordar que no siempre ha sido todo lo mismo, para recordar que si hubieron personas que si querían estar a mi lado, al contrario de mi falsa creencia de que porque ella no quiere nadie más quiere, entonces a veces pienso en ti y me es mejor que pensar en ella. Y te imagino con tus novios, se te imagina caminando por la calle, en frente del computador (Que de tanto porno debe ser formateado), te imagino teniendo sexo en diversas posiciones distintas con algún amante y recuerdo a Sofía de 1950, la que estuvo presa en Zaragoza, la que al comienzo de todo afirma: "Yo he hecho el amor en todas las posiciones distintas, dijo ella. No te creo, le respondí", y eso sirve, porque en realidad sufro.
Pero en el momento en que me lo preguntaste, yo estaba volado bajo el efecto de estupefacientes, y te decía: "Que me hace bien fumar marihuana, porque cuando lo hago no es que mis problemas desaparezcan, sino que aun se quedan ahí, conmigo, pero en la distancia, en un lugar distinto, se separa mi conciencia de los sentimientos" o algo así es lo que pienso, algo así te respondí.
Aun así la mañana de hoy ha sido bastante triste, desperté luego de un largo sueño donde estaba ella, estabamos en Valparaíso, como si mi mente hubiera estado recreando el fin de semana de hace una semana. Entonces, ahí estábamos, ahora en una casa en vez de un camping, ahora ignorando a la gente, ahora buscando intimidad, ahora estábamos en un lugar lejano y caótico, pero ella no era ella realmente, tan solo la imagen poetizada que se algerba en mis recuerdos, ella simplemente es la causa de mi dolor o mi sufrir, pero a veces no lo siento, porque corro a otro lugar o pienso en otras cosas.
Finalmente, si debería decir si sufro o no, la respuesta es sí, lo hago a cada despertar, durante varios minutos, durante quizás algunas horas, pero luego lo olvido y comienzo nuevamente con la vida que hay que llevar a cabo, esperando quizá, de ser posible fumar marihuana en la noche.
1 comentario:
Hay una película graciosa de un mafioso que hace terapia con un psiquiatra. La cosa es que en la película al psiquiatra se le había muerto el padre y cada vez que hacía alguna imbecilidad o se le escapaban los tarros con algo decía "Estoy de duelo, es un proceso".
La verdad es que la película no la recuerdo muy bien, pero recuerdo siempre esa frase "Estoy de duelo, es un proceso" y entonces yo te digo "Se te va a pasar" y tú respondes "Nunca lo ha hecho, no sé por qué lo haría ahora" y yo pienso en que yo cuando estuve triste me quedé una semana encerrada hasta que ya tuve fuerzas para salir "reuniendo energía" dije, y era verdad. Es un proceso y tú siempre le haces el quite, por eso no se te quita. Claro, hay cosas que demoran más en salirse (y has visto mi blog porque me aparece tu firefox y sabes que hay cosas que se demoran más en salirse) pero aunque no salgan uno no las sufre, solo las vive. "Hacer la paz con nuestros fantasmas y aprender a vivir con ellos" me dijo una vez una amiga, y supongo que tiene razón, todo está en el lugar en donde pone uno la atención y en la fire convicción de que si algo tiene que suceder (en este tipo de cosas en las que no sólo se requiere el deseo propio sino también un deseo del otro), va a suceder igual, uno no tiene que desearlas, ni empujarlas, la convicción de que finalmente todo cae por su propio peso, todo resulta como debe resultar, como cuando dije "no podía ser de otra manera entonces" en una plaza cerca de mi casa. Las cosas llegan siempre hasta el límite de nosotros mismos. Las cosas son lo que son en ese momento preciso, lo que en ese momento preciso están dispuestas a suceder, nada más, nada menos. Luego vienen otros momentos...y quién sabe qué cosas cargarán con ellos.
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