20121002

Recuerdos

Esas imágenes idealizadas (¿Del pasado?) se marchan, se pudren y no vuelven. La chica del cabello rosa se pierde en algún rincón de mis efímeros recuerdos, ¿Recuerdos reales?, ¿Recuerdos sin sentido?, ¿Acaso recuerdo lo que recuerdo?
Eso a su vez me hace pensar en otra cosa, en más recuerdos -que otra vez son- irreales. ¿Cómo irreales? ¿Es posible recordar algo que no es propio de uno? Claro que lo es, ¿Es posible inventar recuerdos de un pasado lejano, comentarlos y que nadie los recuerde? o, peor aún que alguien los recuerde vivamente,  como si hubieran sucedido ayer?
Suele ocurrir que finalmente uno recuerde casi sólo lo realmente importante, o que recuerde solo lo bueno, y que lo oscuro se quede dentro de algún rincón (también oscuro) de la mente, de la materia gris.
Cavilando, un día en frente de una gran piscina de agua pensé en porque se olvidaban las cosas.
Primero -según recuerdo- reduje el pensamiento a lo básico de las teorías modernas sobre el cerebro humano, vale decir, el pensamiento es solo sinapsis.
Segundo -ahora quizás solo estoy inventando- los recuerdos son algunos aminoácidos que se almacenan en la cortesa.
Tercero -y esto si que es mentira- un recuerdo perdido es imposible de recuperar
Cuarto -intentando ser más amable con la naturaleza humana, tal vez con mi propio corazón- un recuerdo perdido está perdido por la falta de lubricante (aminoácidos) 
en la conexión sinaptica.
Quinto -por no decir solución- humedecer (podría a su vez, ser remojar, salvo que aquella palabra pareciera ser para mi cerebro relativo a embriagarse) el cerebro y comer harta miel.

Ahora una canción para recordar algo que no debería recordar, por doloroso, por fracasado, por mentiroso.


3 comentarios:

T dijo...

Nunca he estado muy segura de qué debo sentir cuando me doy cuenta de que te apoderas de mis sinapsis mentales, recuerdos, o gatillos de recuerdos (como nostalgias) y los ensucias de esta manera.

Sucios! y son míos más encima.

Te diría que no te permito andar ensuciándome las cosas, pero luego recuerdo que eso sería como decirle a un niño que no ensucie la ropa mientras juega en el jardín. Maldito, maldito infante.

Sólo me quedo con el consuelo de que yo puedo tocarla en guitarra. Yo puedo incluso cambiar la versión! Lo haré, lo haré, en vista y consideración de que no paras de arruinar las cosas, debo empezar a transformarlas.



Maldito infante.

Escritor Alejandro sanvra dijo...

Señorita T:

Apenas me enteré de la situación del robo de recuerdos he buscado incesantemente algún tipo de sistema de señal wi-fi para socorrerle en este terrible caso de plagio mental.
El sujeto en cuestión (el culpable y me refiero a culpable y no imputado, como requieren esos eufemismo modernos en caso del derecho civil chileno) definitivamente no puede apelar al desconocimiento de que tal canción corresponde a un periodo trágico y sin duda horrible de su vida, por lo tanto es un ladrón y sin duda ya no merece ser tratado como infante, sino más bien como los mismos demonios, qué, sin duda también usted tan bien conoce.
De tal manera (y si las cosas sucedieran como son esperadas) usted podría mejor llamarle rata, decirle que siempre ha sido un ratón durante toda su historia y escupirlo en la cara, que harta falta le haría como consejo de adulto a adulto.

T dijo...

Alejandro mi querido:

Dejando de lado lo halagada que me siento de que tome en consideración (consideración siquiera!) mi problema, y dejando también de lado el hecho de que debiera en estos momentos estar trabajando y no soñando despierta con alguna otra tertulia en su hogar, con juegos de video y quizás muchas más sonrisas, debo comunicarle que si bien usted con lo de rata (rastrera e inmunda como diría aquella señora gorda que canta como las diosas) tiene toda la razón, yo jamás podría dirigirme al ser humano responsable de plagio en esos términos. Primero porque como usted dijo yo conozco esos demonios y como los conozco sé que son demonios dificiles de vencer y segundo porque un hombre es un hombre, lo será siempre que sea consciente y aunque este al cual usted llama rata se haga el inocente o el indiferente, estoy muy segura que dentro de sí es consciente de lo que hace....y además lo sufre.

Señor Sanvra, yo a usted lo respeto, sin embargo el que me robe el tema no tiene nada que ver con mis demonios como usted dice (se pasa de listo) sino que con el hecho de que violentando la manera en que le fue presentado y la significancia de aquel tema en las relaciones que el ladrón y yo hemos establecido, va y lo ensucia con la peor y más predecibles de las historias (tampoco puedo negar que en el momento de la presentación del tema yo estaba consciente de que esto sucedería, mi amigo el ladrón tiene una tendencia inevitable a la obviedad que me hace muy fácil la tarea de leerlo, sin embargo quizás yo estaba esperando que consciente como era, dirigiera su pasos en una dirección opuesta y menos predecible). Es por este motivo señor Alejandro, este y no otro que detesto ser ensuciada, violentada y transigida de esa manera. Mi esperanza es no es otra que la de que algún día, este infante, aprenda.

Un abrazo grande y provocativo para usted señor Sanvra.

T.-

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