"Los que entrad aquí, perdeís toda esperanza" (D.A)
Fueron las palabras que ví antes de cruzar la última calle, fueron los versos que recordé antes de decidirme a partir hasta aquel lugar lejano y anhelado de hace años. Porque ya estaba aburrido de mirar a los ojos de las mujeres y ver en sus pupilas las suaves palabras que retumbaban en mis sesos: "te quiero", solían decir sus ojos. "Me quieres" era capaz yo de entender a través de sus miradas alegres y sin sentido. Pero aquel camino no acababa ahí, a veces, quizás con reselo yo también decía a través de las pupilas "Te quiero", aunque no me importaba decirlo realmente y lo que primaba en mi mirada debían ser otras palabras, palabras mas burdas, palabras mas crueles sentimientos más egoístas que tan solo podían entender: "me quieres".
Pero en aquel entonces yo era joven, en aquel momento decir te quiero hubiera sido un castigo sin sentido, una condena inequívoca que tan solo me traslado a un país del cual nunca podría ser parte.
Ahora la miro a los ojos y ella en su mirada dice "Me quieres", yo con la mía tan solo trato de ocultar lo criminal: "Te quiero"
Porque no existe otra palabra que mi mirada pueda decir cuanto te veo.
Fueron las palabras que ví antes de cruzar la última calle, fueron los versos que recordé antes de decidirme a partir hasta aquel lugar lejano y anhelado de hace años. Porque ya estaba aburrido de mirar a los ojos de las mujeres y ver en sus pupilas las suaves palabras que retumbaban en mis sesos: "te quiero", solían decir sus ojos. "Me quieres" era capaz yo de entender a través de sus miradas alegres y sin sentido. Pero aquel camino no acababa ahí, a veces, quizás con reselo yo también decía a través de las pupilas "Te quiero", aunque no me importaba decirlo realmente y lo que primaba en mi mirada debían ser otras palabras, palabras mas burdas, palabras mas crueles sentimientos más egoístas que tan solo podían entender: "me quieres".
Pero en aquel entonces yo era joven, en aquel momento decir te quiero hubiera sido un castigo sin sentido, una condena inequívoca que tan solo me traslado a un país del cual nunca podría ser parte.
Ahora la miro a los ojos y ella en su mirada dice "Me quieres", yo con la mía tan solo trato de ocultar lo criminal: "Te quiero"
Porque no existe otra palabra que mi mirada pueda decir cuanto te veo.
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