20121028

Estadías en Naraka

"ven, aunque hayas faltado a tu voto cien veces, ven,
ven una vez más, ven.
Este no es un carnaval de angustia, ven y celebra"
(...?...)
1
Nos habían encerrado a todos en una pequeña habitación.
La noche era fría y enrolábamos caminando.
Usaba mis dedos de lagartija mojados por saliva
para pegar bien el papel.
Una vieja gorda de chaqueta amarilla nos perseguía.
Dónde está el payaso, el joven que escribió esto, preguntaba
todos aguardábamos en silencio, no entiendo nada
de seguro fue un mal escritor dijo uno de nosotros
fui yo, pensé, y todos se largaron a reír
no sé de que, quizás, 
de mi.


2
Anhelábamos marcharnos de esta pulpería llamada Chile
soñábamos con ir a Argentina, Corea o Inglaterra
pero eramos jóvenes y no teníamos los medios, siquiera el valor
para cruzar la cordillera, para cruzar el océano
o irnos a europa
Nos conformábamos comprando algunas marraquetas
en el negocio de la otra esquina, un poco de queso, a veces
también jamón.


3
Eramos un grupo pequeño de unos tres hombres y cuatro mujeres
por lo general habían peleas, peleas pequeñas, peleas grandes
peleas que ni siquiera debían ser peleas, pero lo cierto
es que peleábamos y nos gustaba hacerlo
muchas veces sin ningún sentido.

4
Un mal día -de estos que suelen ser frecuentes- compré dos boletos
a Argentina. La invité a tomar el primer bus que salía en la madrugada
y aceptó, pero nunca llegó, creo yo tampoco tomé aquel bus
ni el siguiente ni el siguiente ni el siguiente.


5
La última noche en que estuvimos juntos
ella me reveló sus secretos.
Estaba sobre mi, me aprisionaba con sus gruesas piernas
o tal vez, solo me resguardaba, yo estaba dentro de ella,
dejandome querer. Ella de un momento a otro me hizo tocar su vientre
y se dejó estar, soltándolo, mostrandome su verdadera barriga
hace años, había hecho lo mismo y el resultado fue igual
está loca, debo correr, huír lejos, ahora si que me voy a Argentina
pensé
el resultado fue lo contrario, comenzó a moverla
serpenteando en medio de la oscuridad de la noche donde apenas se veía
y el volumen de su pansa había aumentado a raudales
con cada movimiento frotaba mi pene por dentro de ella
lo apretaba con sus piernas, lo exprimia
y no me fuí
ese lugar quedó plasmado al fuego vivo en mi recuerdo.

6
Ya cuando pensaba que no quedaban esperanzas
caminaba por las calles solitarias
en un mundo donde siempre la gente se esfumaba de mi recuerdo.
Los lugares que habían antes tenido tanto sentido y sentimiento
se transformaron en demonios nocturnos
en demonios soberbios que me perseguían
o más bien, me llamaban a visitarlos
e iba borracho, me sumergía y revolcaba con ellos
a veces incluso los besaba y les decía que los extrañaba
que deseaba tenerlos nuevamente en mi interior
como aquellos seres inamovibles del pasado
y les pedía que no dejaran pasar el tiempo
pero amanecía y ellos se marchaban tomados de las manos
dando grandes zancadas, como si fueran pájaros sin piernas
que tan solo podían volar, se reían, comentaban la noche anterior
me dejaban sólo y no les importaba.

7
El día en que comenzó todo esto estábamos sólos
en la oscuridad, en los horribles corredores de la vida
las largas noches rojas, de sábado
empuñábamos copas de vino, mirando el techo
donde se desdibujaban nuestros demonios, que nos amenazaban
tarareando suaves canciones en nuestros oídos
recordándonos lo que cada uno había sido antes o sería en el futuro.
Temíamos ser liberados antes de tiempo
pensábamos que nuestra estadía aún no llegaba a su punto culmine
donde todo lo que nos rodeara cobrara algún sentido
creíamos en Santiago y sus sueños nocturnos
y sobre todo, en nosotros mismos.

8
Cuando me decidí a marcharme de este país
en la frontera la policía me negó el paso.
Aún eres muy joven, todavía no has conseguido nada.
Escuché su voz, di juicios sobre lo correcto e incorrecto
mis manos temblaban, vibraban con cada palabra
que entraba en las cuencas vacías mi existencia
sus ojos se clavaron en el horizonte
no me volvió a mirar
ni a dirigirme ningún nuevo acto.
Vi una oportunidad como nunca antes
corrí por entremedio de su mirada
hasta que yo me volví
simplemente una mosca en el confín de su mirada
una mancha negra.
Bajo los sueños de Santiago
la vi, intentando recuperar el ultimo bastión
de lo que ella había sido, la vi caminando
caminaba como camina una serpiente
vagando por las callejuelas repletas de sus vidas pasadas.

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