Todos tienen sus razones para vivir.
En apariencia, nuestras relaciones no habían cambiando, pero lo cierto es que habíamos dejado de ser el amigo que fuimos el uno para el otro, tiempo atrás.
Cuando comenzamos todo esto. - dijo, y luego titubando las palabras agrego. - era porque queríamos hacerlo, hoy en día ya no somos los pobres perros de antes, que necesitaban el uno del otro.
-. ¿A que viene todo esto?- pregunte con un cigarrillo en la boca.
En la habitación del departamento mis brazos estirados sobre un gran sofá azul, mis piernas cruzadas, la mirada fija en la iluminación del techo y tras de mi una gran pintura de dos cisnes mordisqueándose el cuello, la imagen daba para imaginarse una película en dónde el protagonista reflexiona acerca de la inmortalidad del cangrejo.
-. Es muy simple, ¿te acuerdas de todos esos sueños, fantasías y ademases que imaginábamos? pues ya no existen, y el burlarnos del mundo, junto con lo que acontecía en el era lo máximo que podíamos hacer, más tarde, ahora por ejemplo, ya no hacemos aquello apenas resplandecemos en el mundo dónde vivimos, cómo en las arenas movedizas, mientras mas rápido corres más rápido te hundes. Lo que quiero decir, es que esas fuerzas que nos unían las estamos desperdiciando, no era suerte que algo nos mantuviera juntos, era algo más pero hoy en día eso ya se perdió. - comentó como si contara un cuento a un niño que no entiende nada.-. Pues aún espero ese milagro y no la caridad de alguien.- agregué cuando prendí mi ultimo cigarrillo.
-. ¿Qué quieres decir con eso? .- consulto con la mirada atónita.-. Es simple, pues ya no tienes ganas de todo, si no sientes lo mismo del principio o si solo sientes el dolor de la historia que construimos en un pasado puedes dejarlo, aquello la filosofía o psicología lo llama positivismo no hay nada mas que la historia en común que construimos y es natural que aún me quieras y me extrañes de vez en cuando pero aquello no significa nada más que eso, solo que es muy doloroso el imaginarse un nunca más, aunque lo comprenda- dije mirando fijamente sus ojos.
Se puso de pie, atravesó el pequeño living dónde conversábamos y miro fijamente mis ojos y beso mis labios lenta y apasionadamente, luego agrego .- Es que esa pasión aún no se extingue, ese sentir aún vive y se queda grabado en mi piel.- dijo con una voz triste, como si fuera a romper en llanto, desde la ventana de la habitación se veía como la noche ya había caído, como desde lo alto del edificio deslumbraban otros incluso más altos, por algunas ventanas sin cortinas (o con ellas abiertas) puedes imaginarte que es lo hace la gente en sus casas (realmente lo ves), televisores encendidos, familias enteras cenando, una pareja echada sobre un gran sillón mirando una película, otros bebiendo vino y teniendo una gran velada romántica, luces apagadas y personas conversando por teléfono, etc. Sabía que decir respecto a eso, pero yo no quería que me dejara, ni mucho menos ayudarla a que lo haga, sentí un gran desazón dentro de mi, pero no se me ocurrió nada que decir y reino el silencio durante varios segundos.A lo que agrego.- ¡Ves! ¡Esto es la vida real no la fantasía de la filosofía o psicología!
2 comentarios:
Curiosamente leí esta entrada un Viernes a las 4:10. Ya todo está hecho, sólo debes apretar el botón.
A veces creo que la gente le teme a la psicología, por eso la separa de la vida real.-
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