20100723

Carretera perdida.

El cartel decía:

Carretera perdida.

Caminé por la gran carretera perdida entremedio de los suburbios, entremedio de los cerros verdes por el final de la estación lluviosa y un cielo gris que
nos hacia recordar que esta acababa de terminar.
 
Cada vez que me dirigía caminando por esa ruta, forzando mis capacidades y quedando exhausto lo ameritaba.
Despues de emborracharse ver las luces de la ciudad, caminar sin rumbo a traves de las callesuelas de los barrios bohemios
y la emoción que se vivía dentro de los cafés con gente ligada a un mundo completamente diferente al mío
el mundo propio luce aniquilado tras las grandes sombras del azar del día a día, carpe diem, seize the day o aprovecha el día
son perfectos acompañantes para un viajero errante en busca de sentido.

Ciertamente lo supe desde antes de ver su rostro nuevamente, habían pasado unos cuantos meses, mi voz sonaba mas ronca y desvanecida aquello nos hacia pensar que de verdad habían pasado años desde que no nos veíamos, la noche acababa de comenzar, como siempre (o como solíamos hacerlo) íbamos por el camino largo, de piedras redondas y casas mundanas, el vapor de calor exhalado por nuestras narices evidenciaban el rasgo mas fuerte de la noche, el frio.
Desde el paso sobre nivel de la carretera perdida se dejaban asomar bajo el diversas bifurcaciones de camino. Sin saber
porqué
siempre caminaba desde el más alto, desde dónde podía sin dificultad ver todos los caminos hasta un destino muy lejano,
además extraña vez habían autos en esta carretera urbana, como si nunca alguien tuviese la necesidad de salir de la urbe, el
estar desde el camino mas alto y ver los demás por extensos metros siempre me creaba satisfacción,
contemplarlos me facinaba,
aún así sabía que me encontraba en una carretera perdida.

Con pocas monedas en nuestros bolsillos y una enorme sed anhelabamos recuperar el tiempo perdido, ese tiempo dónde cada uno quito el freno de mano y comenzamos la carrera.
-. Vino me parece bien.- sugerí con gran determinación y agregue.- así podemos olvidarnos de bebidas para combinar, además un buen vino tinto en Chile es casi cualquier que tenga un valor superior a los mil pesoso.
-. Preferiría un ron de coco.- trás hechar una mirada por los mostradores añadio.- pero aquí no hay, además nos resultaría un poco costoso.
-. Por mi te invitaría un whisky y así nos olvidamos del frió.
-. está bien, llevemos el vino.- dijo resignandose al destino que tendría la noche a partir de nuestra falta de fondos.

No sé en que punto olvidé tantas cosas, como perdí la habilidad para hacerlo, pero día a día resultaba mas dificil.
No importan (y no faltan) los motivos para que alguien se entregue a la bebida, pero ciertamente es aquello que
nos hace girar en torno a caminos imaginarios y olvidar ciertas rutas atravesadas que a cada sorbo dejas atrás y ni lo notas.
 Cada segundos una persona que se dedica a conversar mucho consigo misma, sorteando así el ocio nocturno
se sumerge en una prisión, una prisión tan imaginaria que a ratos se transforma en algo muy real.
Desde la primera vez que vomitas cuando bebes, cuando no recuerdas nada de lo que hiciste la ñoche anterior y así 
día a día olvidas como la entretención se pierde cuando el extasís es confundido con la euforía.
Un hombre alcohólico suele olvidar eso.

Destapamos el vino en el puente que se nos hacía costumbre hace mucho tiempo, dónde la locura reinaba todas las tardes de otoño y aquella locura nos seguía hasta que cada uno fuese a dormir.
Está vez los papeles se habían invertido, sin dificultad era yo el que debía dar pie a la conversación y su silencio se asemejaba al mío de antes, su humor se había perdido en un gran desierto con ciclones de arena que nos hacian perder momentos verdaderos, naturalmente solo yo sentía aquello al parecer. Tras las cosas importantes conversamos acerca asuntos no relevantes o recordamos viejos tiempos, su amargura me ligaba a un mundo de tinieblas, sentía que tarde o temprano sería abrazado por mis pequeños pozos y en aquella oscuridad me perdería por siempre.
.-Luces muy desanimado
dije.- tratando de indagar en su vida.
.- Y así será mientras tenga la necesidad de aferrarme a un corazón ajeno para ser feliz y darle sentido a mi vida.- el vapor caliente salía por nuestras narices pero tras un par de sorbos de la caja de vino nos olvidabamos de aquello.
.- Que pesima manera de vivir, ¿No lo crees?.- no pensaba muy diferente, no me sentía para nada apartado del tema, pero sabía que mis palabras eran reales.
.- Es que no puedo hacer otra cosa, luego de la universidad trabajaré y si te digo la verdad el saber toda está teoría me exprime el cerebro, soy solo teoría y así podría salvar al mundo.- tras tres segundos de silencios mientras le pegaba una calada a mi cigarro, agrego.- en teoría.

Como un gato de la luna llena vagaba por la carretera y así construía nuevamente mi realidad, pero esta vez la verdadera, aunque el sol no se viera por estar nublado, estaba ahí, tras las nubes,
mi vida verdadera ya partía a base de una mentira, nunca fui un gato que fuera bajo la luna llena.
Nunca le pude dar forma al hueco que existía dentro de mi, nunca fui capaz de llenarlo, solo lo pude tapear y luego desde que ella partio la tapa se perdio y día a día el hueco es mas grande resquebrajándose sus paredes.
.- Ponle punto aparte, una vida es nuestra y la otra de la persona que quieres.- dije tratando de animarlo, aquellas palabras rondaban por mi mente siempre, solo me faltaba creerlas.
.- Esa persona ya es parte de ti desde el momento en que la quieres tanto, desde el momento en que te enamoras aunque sea fugazmente, esa persona al irse te deja un gran hueco dificil de llenar, bueno, solo cuando quieres de verdad y se que tu perfectamente lo entiendes.- dijo ya un poco más resignado a aceptar un futuro oscuro para el.
-. En la guerra y el amor todo vale.- dije con una sonrisa, de inmediato agregué.- Si ella se fue buscando felicidad y no la encuentra, no estes triste por ti, almenos sabes que ella aún no ah logrado llenar su vacío.
.- Pero sé que ella lo hará antes que yo, cuando era un desastre con las mujeres y no lo digo porque no me buscaran, si no porque andaba con muchas a la vez, me perseguian y ninguna me enamoraba, hoy me enamoran pero ninguna me quiere y se queda conmigo.
-. Al menos así defiendes quien eres de verdad .- dije.
-. A veces me confunden con mujer al caminar por la calle, o cuando conozco amigos de mis amigas.

Sin solución repasaba cada momento de mi vida (al menos de los pocos que recuerdo).
Todo perdió el control el día que renuncié para siempre al estar con ella, cuando creí que sería lo suficientemente fuerte
para olvidarla.
Cuando desaparecio mi internet y mi cabellera fue cuando más tranquilo estuve y me olvidé del mundo.
Nunca me importó aquello y la sensación de estar apartado de la sociedad cibernetica llenaba mis pulmones de nuevos aires
y mis fantasías creativas funcionaban a toda maquina.
Ha pasado tiempo, no mucho, pero si mucho para alguien que apenas entrara a su segunda década.

.- Eres muy romántico.- como si fuera un defecto lo recrimine.
.- Lo siento es que al parecer.- Luego de esas palabras se dibujo una sonrisa en su rostro, lamentablemente, una sonrisa falsa, de esas que nunca ven el sol, agrego luego.- es que al parecer vamos por una carretera perdida, solo que tu me llevas la delantera.


Llegué a mi habitación, el desazón se había ido, conseguí ordenar muchas ideas
pero nunca encontré el verdadero camino tras aquellas encrucijada.
La muerte es algo que no desaparece, pero el amor si.
¿Si cada día nos acercamos a la muerte, cada día la llevamos mas adentro?
Anoté aquella interrogante en una hoja de papel para no olvidarla, luego recordé que el futuro anda vestido de negro
justo como mi sombra, la de un buscavidas.


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