20100719

Cada cual tenia compromisos diferentes con la vida del otro, nosotros caminábamos por las avenidas más concurridas evitando así la soledad de la ciudad dónde pierdes el aliento una, dos o hasta tres veces. Despreocupados, conmovidos, la soledad era un punto intratable, pues a la larga o a la corta, nos teníamos el uno al otro y así un numero mas grande de personas que en común compartían con nosotros las tardes que no podíamos hacer nada mas, de esa forma día tras día la vida se formo en base a lo que creíamos, veíamos y vivíamos juntos, cuanto aprendimos, cuanto reímos y cuanto más nos quisimos, como duelistas todo lo que fuera un desenfrenado tren hacía un no sé dónde se tomaba y así pasarían las horas.
Hoy sólo pienso en una u otra causa del desenlace, leo libros gruesos, extraño la vida que en algún momento tuve, ¡zap! en total eramos tres y con eso bastaba, con eso yo era indudablemente feliz, cuanto aprendimos, cuanto vivimos y cuanto reinos, nuestro propio mundo fue lo que necesitábamos, nuestro propio mundo fue lo que nos destruyo a cada uno de nosotros, mi propia caverna, mis propios pies y mi propio mundo me ah encerrado, me ha dejado aquí como lo veo ahora, me ah defraudado, me ah comido lentamente, me va dejando solo e indudablemente, ya nada es lo mismo.
La critica destructiva hacía mi persona, la veracidad de mis palabras y la vida que nunca quize tener.
Son tres personas, las mejores, las inolvidables, las que extraño mucho y de tres solo queda una.
No puedo evitar pensar en ustedes y probablemente por lo mismo casi no eh hecho ninguna estupidez.

Hoy solo temo a algo, hoy solo le temo a una pura cosa, hoy solo deseo algo más, hoy solo tengo miedo de mi mismo y lo que soy capaz de hacer pensar y decir.
Porque en el mundo no hay que temerle al resto, si no a uno mismo.

1 comentario:

Ornitorrinco dijo...

puedes comenzar de nuevo, nunca es tarde

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