Ya no serás solo tú, si no también yo. Y bueno, también tú.
yo ya estaba muerto desde el día en que nos conocimos.
Alguna vez pretendí llenar mis palabras de una vacua simbología. Gestos y pensamientos. Palabras e imágenes de lo cotidiano y lo íntimo. Porque es cierto que habrán verdades ineludibles, historias a medias y finales inconclusos. Quisiera primero disculparme a mi mismo y a nadie más. Solo lamento cualquier historia de mierda que luego alguien recordará, y claramente yo no. Porque quisiera hablarle a tantas personas en este instante. Y solo me repliego una vez más solo para mi.
Dialogo conmigo mismo como si dijera todo lo que me gustaría que el mundo supiera. Pero nadie sabrá.
A veces creo que simplemente por escribir este momento se alarga un poco más. Quiero explicar que tampoco escribo con ninguna certeza -solo sé que va a pasar, y lo corroboraré luego- y si no, solo será otro delirio más de los que suelen asaltar a las personas cuando se sienten inquietas o emocionadas. Espero solo estar pensando en destinos demasiado terribles para una realidad tan amasada al día a día. Debe ser otro de mis comunes sicosis, solo que cada vez son más frecuentes. Pero no es la frecuencia lo que atemoriza, es el origen de esta sensación.
Ya existen demasiados problemas en este mundo como para pensar en otro más.
Dentro de todos hay un universo manifiesto, y no siempre se consiguen entender, tendiendo a alejarse más y más como las galaxias. Nosotros mismos. Me gustaría pensar, y espero podamos pensar: que ya no hay asuntos que nos hayan llevado a malos entendidos. No, cualquier cosa parecido a esa simplemente no está y no debe estarlo. Tenemos que vivir tranquilos sobre nuestros muertos. Que ellos no nos recriminan algo pudriéndose en un cajón. Es nuestra memoria la que hace eso. Si ya no estoy solo estaré en su recuerdo, y espero no sientan alguna culpa, como la que yo podría sentir respecto de de mi en este momento. Solo que nadie entiende bien ese término de ser mejor o peor persona. Se que todos aparentamos que estas son mis últimas palabras. Pero no es así: de ser posible nunca habrán últimas palabras.
Creo que no quisiera hablar sobre alguien o alguno o alguna en particular, porque de hacerlo habrían siempre cosas que olvidaría. Y es porque simplemente creo que podría hablar horas y horas de la gente que quiero, aunque ustedes no lo sepan. Son, una y otra vez, algún lindo recuerdo. Y solo digo esto porque no sabría que palabra asignar a cada persona que conocí y que recuerdo en este instante. Y pienso que son tantas palabras y tanto nombres. Finalmente no sé si escribí todo esto para sentirme más tranquilo o porque solo estoy muriendo rápido. Cómo todos.
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