20141105

Marco Benito Cherniakovsky, calle Bascuñan Guerrero, Santiago Centro, final de Octubre 2012, Chile.

Si bien el día fue extraño, todo se mantuvo igual.
Comencé a escribir en Bascuñan Guerrero, en una cuneta, hasta entonces, desde que caminé por Abate Molina con Gorbea todo estaba bien, estaba con ella, eso me daba esta sensación o parecía darla.  Tal vez deba comenzar desde aquel punto. Me encontraba en la calle Bascuñan Guerrero, solo, completamente.  Mis pensamientos cavilaban entre llorar o escribir, es más que obvio que preferí escribir. ¿Por qué lloraría, habiendo pasado por lo bajo 5 años sin hacerlo?
Ahora cuando escribí ordené mis pensamientos. Las quiero a ambas. No tengo a ninguna, sin duda eso sería un problema, a ella no la puedo conseguir, a ella apenas le importo, entonces, sobre las dos mujeres que quiero en la faz de la tierra, a ambas, las separa una gran gama de oscuridad, de verdades que no se han dicho y sobre todo cariño, sin duda, cariño, no sé de donde sería cariño, tal vez de mi o de cualquiera de ellas. Yo soy  un ser frío, con ella no tanto, con ella menos, pero sigo siendo frío.
Entonces la entrada de hoy en día se llamaría:
Sobre los fechos del 29 de Octubre y otros acontecimientos de feliche recordación".
Sin duda no estoy feliz, aunque lo estuve la mayor parte del día hasta que que me vi a mi mismo completamente sólo, habiendo rechazado otras oportunidades.
"Mejor en mi casa, aquí hay mucha gente", por alguna razón pensé que eso sería una invitación que me llenaría de alegría, cinco segundos después, volví a la realidad.
Vi a mucha gente del pasado, pero eso no me conmocionó hasta que acordamos bebernos una cerveza; la primera persona, mujer, dijo es lunes. Él dijo, tengo la mitad de una cerveza en mi bolsillo, así acabó por comenzar el día.
Creo que todo el día transcurrió en mitades de cerveza, nadie tenía para más que tan solo la mitad.
Antes de encontrarlo a él, me encontré con una vecina, luego de compartir un par de palabras dijo: "Claro, es lunes, a las dos de la tarde?", eso al respecto de beber una cerveza, tan temprano en la semana, me sentí extraño, como si realmente algo estuviera mal, pero como si no lo recordara.
La tarde tuvo un ritmo lento, al contrario del ritmo que tuvo la mañana; que pese a ser tranquilo fue un vaivén de sentimientos encontrados. Risas, muchas risas, también, ansiedad, mucha ansiedad, por otra parte, mentiras, muchas mentiras, que no sé realmente que sentido tenían. De las mentiras no puede uno decir mucho, a veces todos mentimos, por salvaguardar algo especial que aún permanece dentro de uno. Mentiras, mentiras, mentiras.
En algún momento, he llegado a pensar que todo son simples mentiras, para convencerme a mi mismo.

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