Por alguna extraña razón, mi mente joven es incapaz de comprender ciertos aspectos tan comunes.
Casi siempre, los viajes comenzando la madrugada nublan cualquier resto de placer que había dejado algún día soleado de antaño, aquel bus demacrado volado a pesados ligeros con el viento, aquellos cementerios de cadáveres pestilentes ocultados en el olvido, las mallas metálicas que sostienen un cajón de piedras, los trenes fuera de servicios y las zonas en riesgo social, centros comerciales arrogantes y superficiales, un noche más fría de lo normal.
Las cabezas gachas evitan el contacto ocular, evitan tener en cuenta lo difícil que es olvidar vivir en un mundo real, un mundo real maravillo y mas temen perder su propia voluntad.
Creo que es el momento ideal, luego del gimnasio recuerdo unos ojos profundos, normales tal vez, que ocultaban un deseo terrorífico, palabras mundanas, simples pero poderosas: "Te amo".
-. Tal vez aquello nunca ocurra.- dijo con una mirada fija en la mía, no pude evitar, no, no lo pude evitar y mis ojos cayeron al suelo durante un par de segundo.
-. ¡Esta bien!.- llevando mi rostro a la altura del suyo, disimulando todo rastro de dolor.
-. Es que como están las cosas ni siquiera me hago la idea.
-. ¡jajajaja!, claro, es una estupidez mía nada más ¿verdad?.- Dije sonriendo, frotándome la cabellera y de ojos cerrados, tratando de ocultar la verdad detrás de mi ojos, olvidando lo importante de todo aquello para mi.
La verdad es que veo el futuro, un ciego agujero negro, llego a mi hogar, desbordo el maletín sobre el piso, desapretó el nudo de mi corbata, ligeramente desabrocho cada botón de mi camisa, observo el techo y me estrecho en la cama, como un bebé deseando volver a nacer.No soy la clase de idiota que se deja convencer, soy de esa clase de idiota que nunca cree en nada,
soy de esa clase de idiota al que le gusta caminar bajo las estrellas durante una noche bien fría.
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