20100426

Fantasía a la brisa de invierno.



Estábamos acostados en mi cama, bajo las sabanas, tenías una pijama color rojo en los pantalones y una polera con un gran signo de interrogación de color verde como parte superior, eras como siempre, solo que tus ojos eran mas profundos y escondían algo y eso era lo que trataba de buscar, la habitación amarilla con mi escritorio y closet era iluminada por una tenue luz anaranjada y mi pijama verde con estrellas blancas estaba mas suelto que siempre, nos besábamos y comenzamos a acariciarnos, me tomabas por la espalda y hacías como si la rasguñaras, mientras yo te tiraba el pelo y respiraba agitadamente, de un momento a otro dejabas de hacerme todas esas cosas y te volteabas hacia la orilla de la cama, me conversabas de algo, algo siniestro pensaba yo, en tu expresión de ofuscación estaba la respuesta, estabas decidido a hacer algo a alguien, me decías que lo harías que eras capaz y que nadie te lo podría impedir, que la decisión había sido tomada y no doblegarías de ella, te parabas y buscabas algo debajo de la cama, sacabas un bolso negro grande con bordes rojos y te lo cruzabas por el pecho y te ibas hacia no se dónde yo corría hacia el teléfono y llamaba a alguien de verdad no sabía quien era, para que te detuviera no sabía realmente cuan capaz fueras de hacer ese algo salía de mi casa para buscarte en la calle, era de noche, todo estaba muy oscuro y los focos del alumbrado público no funcionaban, todo era penumbras y sombras, más tarde frustrada desistí y pensé que quizás no fueras capaz, rezaba para que no lo fueras, me encomendaba a la gente tortuga, a los animales del bosque y a las musarañas voladoras para que por favor salieras sano y salvo de ahí y que volvieras, y con mis brazos apretarte bien fuerte, golpearte quizá en el pecho y repetir miles de veces lo tonto que eras, lo muy tonto que eras, en mi cama te esperaba y no volvías, no sé porqué pero anhelaba saber de ti, ¡pero nunca te llame! y como un extraño acto reflejo en mi prendía la televisión y ahí estabas tu, frente a no se quienes, frente a una multitud, la cámara te mostraba a ti de perfil, tu pelo castaño oscuro y tus ojos grandes se cristalizaban, una mujer apareció y se pozo frente a ti, dabas explicaciones, ¡como si lo que habías hecho fuera de lo peor! era una joven de baja estatura blanca, con grandes mejillas y cara redonda, era muy linda en realidad, brazos flacos, y pequeños pero proporcionados pechos los que tenía, te abofeteaba y el cristal de tus ojos se rompía, quebrabas en llanto y dejabas aquel bolso negro con bordes rojos en el piso, la multitud parecía exaltada pero yo no escuchaba nada de lo que pasaba, era como estar viendo la televisión en mute, corrías, huías de aquella multitud que te agobiaba y luego la cámara apuntaba al reportero, que con una cara perpleja cortaba transmisiones y el televisor se ponía en un su hormigueo de estática.*


*Cortesía de mi mente y el sueño de ella.

como me gustaria aquella idea y me pregunto porque lo sabes, bueno son solo fantasías y alucinaciones!

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